La globalización disolvente: Fredes Luis Castro

La revolución conservadora que comenzó en Inglaterra con Margaret Thatcher se propuso como objetivo medular el repliegue de la aptitud estatal para intervenir en las dimensiones económica/reguladora y social/distribucionista. Este programa se proyectó internacionalmente con el triunfo en Estados Unidos de Ronald Reagan. El repliegue gubernamental demandó reformas tributarias en perjuicio de su sustentabilidad y en beneficio de las corporaciones empresariales, en especial las financieras. Parafraseando a uno de los representantes argentinos de la ideología neoliberal, achicar el Estado implicó, e implica, agrandar la multinación empresarial.

El mismo año que cae el Muro de Berlín es presentado el Consenso de Washington, manifiesto que condensó la agenda y principales metas de la revolución conservadora. Este paquete de respuestas estandarizadas a ejecutar por los países en desarrollo incluyó disciplinamientos fiscales, privatizaciones, desregulaciones, aperturas y liberalizaciones económicas y financieras, entre otros puntos. Los organismos multilaterales que materializaron este guión no se interesaron por las características y diversidades de los países destinatarios de la propuesta única....